Con motivo de las fiestas de San Isidro, el equipo de Terapia Ocupacional de la residencia de mayores» Fundación Santa Lucía «, perteneciente a Cáritas Madrid, ha hecho posible una actividad especial: acercar la zarzuela y la ópera a nuestros residentes, para despertar recuerdos, emociones y momentos imborrables de su juventud.
El objetivo de esta iniciativa ha sido trabajar la memoria emocional, favorecer el bienestar afectivo y sobre todo, regalarles instantes de felicidad a través de la música, capaz de llegar donde a veces las palabras no alcanzan.
Gracias a «la Fundación Airamana», con Rita, Abelardo, Eduardo y Pablo, cuyas voces llenas de sensibilidad, calidez y emoción, hicieron vibrar cada rincón de la residencia, logrando lágrimas sinceras, sonrisas y corazones encogidos de emoción. Y junto al piano, delicado y envolvente, crearon una atmósfera difícil de describir con palabras.
Sonaron zarzuelas como Luisa Fernanda, La Paloma o El Barberillo de Lavapiés, además de grandes óperas como La Traviata, rancheras y canciones de toda la vida que devolvieron a muchos residentes a los momentos más felices de su vida, de su historia.
Fue un ambiente mágico, de esos que ponen la piel de gallina. La alegría se respiraba en cada mirada, en cada aplauso y en cada gesto de cariño compartido. En todos estos años trabajando aquí, pocas veces habíamos vivido algo tan emocionante y tan humano.
Porque en esta etapa de sus vidas, poder seguir sintiendo, recordando y emocionándose es también una forma de vivir plenamente. Y cuando la música va acompañada de gestos y miradas que abrazan el alma, ocurre algo maravilloso: el corazón vuelve a sentirse en casa.










